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Historia
El Servicio de ayuda a la adaptación de los emigrantes (S.A.A.I.) nació de un proyecto puesto en marcha en 1988 por la hermana Marie-Hélène Blais, religiosa misionera de Nuesta Señora de Africa, acompañada de un equipo de voluntarios. En esa época, ninguna ayuda era ofrecida a los recien llegados para facilitar su integración a la comunidad que los recibía. El 95% de los emigrantes eran refugiados de guerra, que una vez instalados en su apartamento, se encontraban aislados. Ellos debían hacer una separación de su pasado y efectuar un duelo de lo que habían dejado atrás: la familia, sus vinculos sociales, el trabajo, los bienes y las condiciones de vida anterior, además el duelo de todo lo que no encontraban en la comunidad que los recibía. Los traumatismos debidos a la guerra y al destierro debían ser superados. El aprendisaje del idioma, de la cultura quebequense y de los recursos a los cuales ellos podían ser admitidos y además debían ser realizados.
Fue en ese momento que comenzó la intervención del S.A.A.I. Marie-Hélène Blais y su equipo identifican los aspectos particulares sobre los cuales la orientación es primordial para luchar contra la pobreza, tanto moral como material y para una adaptación exitosa: la ayuda sicológica, búsqueda en recursos materiales y el aprendisaje del idioma. Al final del 1993 el organismo fue incorporado. Una red de voluntarios activos, competentes y concientes de la situación vivida por los emigrantes fue puesta en marcha. Varias actividades fueron desarrolladas: visitas a domicilio, informaciones sobre los recursos del medio, acompañamiento en la búsqueda de ayuda material, talleres de iniciación al francés y ayuda en los trabajos escolares. El S.A.A.I. dió una ayuda individual y familiar adaptada a las necesidades de la clientela. Un grupo de voluntarios instalados a Limoilou se unió al equipo de Marie-Hélène Blais. En junio 1997 el S.A.A.I. tomó un viraje importante. El organismo, que hasta el momento había funcionado solo con voluntarios, empleó, a su pedido, una directora a tiempo completo. Desde ese momento, el S.A.A.I. privilegia las actividades que ponen en contacto los emigrantes con los quebequenses. Cada contacto creado conduce un poco mas lejos el emigrante en su integración y sensibiliza el quebequense a la realidad multicultural Se ofrecen nuevos servicios. En las tardes charlas acompañadas de un café, invitando a los emigrantes y a los quebequenses a hablar francés y a conocerse mejor. Las actividades sociales y recreativas para los jovenes de 5 a 17 años les ofrecían un medio de vida otro que escolar o familiar. Esto permitió el contacto de los jovenes emigrantes y jovenes quebequenses a hacer juntos actividades creativas, deportivas, teatrales y otros. Los talleres de costura permitieron a las mujeres venir a coser para ellas y sus familias. Limoilou se conviertió en un verdadero punto de servicio. En diciembre 1997 una interventora a tiempo completo fue contratada. Las actividades de grupo para personas solas emigrantes y quebequenses son creadas; estas actividades se realizan al exterior del local y ellas tratan sobre diversos campos de la vida quebequense: historia, tradición, trabajo, vida artistica, cultura, diversiones y diferentes grupos étnicos. Estas actividades crearon un cuadro apropriado a la fraternisación, a la ayuda mutua y a la solidaridad. La colaboración de la Régie régionale de la santé et des services sociaux ( Central regional de la salud y de los servicios sociales) permitió solidificar los cursos pre y post natales, elaborados difícilmente un año antes. En 1998 los cursos post natales pasaron de uno a cinco. En 1999 un protocolo convenido entre la Central regional de la salud y de los sevicios sociales (RRSSS), los Centros locales de servicios comunitarios (CLSC) y el S.A.A.I. confirmaron que el organismo encargado de los cursos para las mujeres emigrantes embarazadas por primera vez en Québec es el S.A.A.I. En 1998 el S.A.A.I,. que siempre ha luchado contra la pobreza, se compromete dentro de un programa oficial de lucha contra la misma y sus consecuencias. Gracias a una ayuda de la Central regional de la salud y de los servicios sociales (RRSSS), una nueva empleada a tiempo completo es contratada y el GRUPO DE COMPRAS es creado. En 1999 los talleres de nutrición se integran al programa de lucha contra la pobreza y en el año 2000, la cocina colectiva es puesta en marcha. En 1999, un contrato con el Ministerio de Relaciones con los Ciudadanos y la Emigración (MRCI) permite ofrecer cursos de iniciación a la comunicación en francés para que los emigrantes establescan un primer contacto con el idioma francés y sus particularidades. Ellos son destinados a una clientela analfabeta y tienen como objetivo desarrollar en los participantes la seguridad, soltura y confianza frente a l’aprendisaje del idioma. |